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Montos de la deuda pública argentina, vencimientos y pagos.

Según el Ministerio de Economía de la Nación, la deuda publica asciende a unos 132.000 millones de dólares. Pero a esta cifra falta agregar los 26.000 millones de dólares de la deuda que no entro al canje, bonistas que no aceptaron la quita que propuso el Gobierno en el año 2004 y se concretara en el 2005.


Como dato inicial tendríamos que decir que la deuda pública argentina a fines del 2006 es de 158.000 millones de dólares como piso inicial. Y decimos como forma inicial, porque según Hector Giuliano en su nota de “Inflación y Deuda” habría que sumarle a esa cifra los siguientes montos:
- 12.000 millones de dólares por capitalización de intereses no pagos desde el defalut
Los que nos daría un cifra global de deuda pública de unos 170.000 millones de dólares.
Pero por año se generan intereses que si no se cancelan se transforman en nuevo capital engrosando aún más los montos globales de nuestra deuda.

Los intereses que se generan por año son los siguientes:

- 8.500 millones de dólares se generan por año tomando en cuenta el monto total de la deuda al aplicarle una tasa de interés promedio acorde a los valores del mercado financiero norteamericano, del orden del 5%.

- 5.000 millones de dólares por la deuda pesificada que se ajusta por CER (Coeficiente de Estabilización de Referencia).

- 1.000 millones de dólares por la deuda atada al crecimiento al PBI

- Mas lo que venza de capital para el 2007 ( Unos 13.392 millones de dólares )

………………………………………………………………………………………..

TOTAL: 14.100 y el Gobierno paga por año de acuerdo al presupuesto la suma de 5.000 millones de dólares.

9.100 MILLONES DE DOLARES SE SUMAN Y CAPITALIZAN PARA EL PROXIMO AÑO.


Como se observa los pagos de deuda no se aliviaron a pesar de esa magnífica reestructuración que llevara a cabo el Gobierno en el 2005. Reestructuración que no tuvo una quita del 75%, si no que apenas llego al 40%. Pero esto es otro tema que merece ser analizado en otro momento.
Grupo Editorial "Al Dorso"
Enero 2007

Plan económico de Martínez de Hoz

Argentina 1976-1980

Ha sido sin lugar a dudas uno de los personajes más nefastos de la reciente historia económica argentina. Fue el artífice de la aplicación del neoliberalismo en la década del setenta, y uno de los mejores representantes de los Chicago Boys en Argentina, discípulo de Milton Friedman en nuestras tierras. Descendiente de una familia de la oligarquía, donde su ascendencia muestra sus íntimas relaciones con las fuerzas reaccionarias que lideraron la Argentina desde la independencia hasta la actualidad.


Como nos dice Norberto Galazo (1), la dictadura militar implantada en Argentina entre 1976 y 1983 encuentra su explicación en varias razones. La primera reside en que el avance popular, desde 1969 en adelante con su toma de ciudades y operativos armados, ha aterrorizado a la clase dominante. El piso ha temblado bajo sus pies como si ella misma, con todos sus privilegios, estuviese a punto de desmoronarse. De allí su reacción fascista, hundiendo a la Argentina en un baño de sangre. Para ella, es indispensable “un escarmiento” dirigido a eliminar toda repetición futura de rebeldías semejantes. La segunda obedece a que la clase dominante – ella misma en estado de transformación – se ha propuesto reconvertir la economía argentina y como en toda reestructuración profunda en perjuicio de las masas populares, su implementación se hace a sangre y fuego para aplastar la resistencia de las víctimas. Finalmente, en tercer lugar, el capital transnacional, principalmente norteamericano halla, a su vez, la oportunidad histórica para preponderar decisivamente en toda América Latina, y particularmente en Argentina: saquearla financieramente, dominar su mercado interno y extranjerizar su aparato productivo.
Pasaremos ahora, a detallar el primer quinquenio del golpe cívico militar, en cuanto a su modelo económico para reflejar las ideas que se adoptaron para el saqueo y desguace del Estado Nacional y sus empresas públicas.
La implementación del nuevo “modelo económico” no se logra de inmediato, sino a través de sucesivas medidas que adopta el equipo de los Chicago Boys (2), liderado por José Alfredo Martínez de Hoz.
En el análisis de la política económica de aquel entonces, seguiremos para una mayor precisión conceptual de la misma, al propio artífice de ella, al ministro de economía de los años 1976/1981, José A. Martínez de Hoz quien plasmara su plan político en su libro titulado BASES PARA UNA ARGENTINA MODERNA 1976-80, publicado en Buenos Aires en 1981, con un interesante prólogo de Jorge Rafael Videla. (3)
Plan Económico de Martínez de Hoz: comienzo del fin
El programa económico anunciado el 2 de abril de 1976 por el José A. Martínez de hoz, contó con la aprobación previa y el consenso de las Fuerzas Armadas que sumieron – según en propias palabras de ministro – la “responsabilidad del Gobierno en medio del caos político, económico y social imperante.” Esta convicción (torturas, desapariciones, ejecuciones) – continúa Martínez de Hoz - explica el hecho, inédito en la Argentina desde hacía mucho tiempo, que durante cinco años pudiera existir la continuidad en materia de hombres y de programas, con los periódicos ajustes necesarios, que permitió encarar una transformación económica tan profunda.
¡Y vaya, que si fue profunda!
Según el propio Ministro de Economía de aquellos años, existen en su programa económico para los años 1976/80, dos pilares básicos de los cuales se derivaron los grandes cursos de acción del programa económico anunciado el 2 de abril de 1976, y ellos fueron los siguientes:
Función Subsidiaria del Estado
Apertura de la Economía al capital mundial
1. Para Martínez de Hoz, el concepto moderno de la función del Estado en la economía no tiene por objeto dejarlo como simple espectador de la acción económica que sucede en la Nación, sino que se le atribuye la posibilidad de intervenir en forma directa cuando, requiriéndose una determinada actividad, no existe posibilidad o interés privado en cumplirla. Por lo tanto, donde existe interés privado, el estado no debe entrometerse, idea básica pregonada por los liberales ortodoxos y alumnos obedientes de la Escuela de Chicago.
Sigue diciendo José Alfredo, que al sector privado le corresponde la responsabilidad de llevar a cabo la actividad productiva, sin perjuicio de la función propia de Estado, de determinar la orientación global de la economía a través de los grandes instrumentos de la política económica y financiera, tales como el monetario, tributario, cambiario, presupuestario, y arancelario, entre otros, utilizados en consonancia con la orientación básica ya expuesta.
El principio de subsidiariedad (4) abarca no sólo el concepto de la actividad del Estado frente al sector privado, sino también la del Estado Nacional en relación con las Provincias y los Municipios.
2. La apertura de la economía, - comenta nuestro Chicago boys - tanto hacia el exterior como hacia el interior, promueve la competencia en el mercado externo e interno, eliminando la sobreprotección y los controles que obstaculizan el flujo del comercio, de los capitales y de la tecnología, bases para un crecimiento dinámico y progresista.
La apertura de la que habla Martínez de Hoz, es aquella tan anhelada por el capital mundial, principalmente por Estados Unidos, ávido de las riquezas acumuladas en el interior de los países tercermundista luego de sus épocas de auges con la sustitución de importaciones. Una apertura que permita al primer mundo devorar las industrias estatales y penetrar en las economías regionales para hacerse de ellas.
Al abrir la economía argentina a la competencia libre del mercado mundial, permite, según nos dice Martínez de Hoz, valorizar en forma adecuada el trabajo argentino, recuperar la capacidad exportadora de bienes competitivos, permitiéndose la inserción del país en el contexto internacional como un producto de primera magnitud y no en un exportador de remanentes del mercado interno, con toda suerte de subsidios estatales.
Estos principios básicos orientadores del programa económico de la dictadura militar dan sus frutos en muy poco tiempo. A un año del golpe, Rodolfo Walsh, con un coraje digno de su inquebrantable conciencia, y con claridad brillante, expone:
“…los hechos que sacuden la conciencia del mundo, que no son sin embrago los que mayores sufrimientos que han traído al pueblo argentino ni las peores violaciones de los derechos humanos en que ustedes incurren. En la política económica de ese gobierno debe buscarse no sólo la explicación de sus crímenes sino una atrocidad mayor que castiga a millones de seres humanos con la miseria planificada. En un año han reducido ustedes el salario real de los trabajadores al 40%, disminuido su participación en el ingreso nacional al 30%, elevado de 6 a 18 horas la jornada de labor que necesita un obrero para pagar la canasta familiar, resucitando así formas de trabajo forzado que no persisten ni en los últimos reductos coloniales. Congelando salarios a culatazos mientras los precios suben en las puntas de las bayonetas, aboliendo toda forma de reclamación colectiva, prohibiendo asambleas y comisiones internas, alargando horarios, elevando la desocupación al récord del 9% prometiendo aumentarla con 300.000 nuevos despidos, han retrotraído las relaciones de producción a los comienzos de la era industrial, y cuando los trabajadores han querido protestar los han calificados de subversivos, secuestrando cuerpos enteros de delegados que en algunos casos aparecieron muertos, y en otros no aparecieron.
Los resultados de esa política han sido fulminantes. En este primer año de gobierno el consumo de alimentos ha disminuido el 40%, el de ropa más del 50%, el de medicinas ha desaparecido prácticamente en las capas populares. Ya hay zonas del Gran Buenos Aires donde la mortalidad infantil supera el 30%, cifra que nos iguala con Rhodesia, Dahomey o las Guayanas; enfermedades como la diarrea estival, las parasitosis y hasta la rabia en que las cifras trepan hacia marcas mundiales o las superan. Como si esas fueran metas deseadas y buscadas, han reducido ustedes el presupuesto de la salud pública a menos de un tercio de los gastos militares, suprimiendo hasta los hospitales gratuitos mientras centenares de médicos, profesionales y técnicos se suman al éxodo provocado por el terror, los bajos sueldos o la "racionalización".
“Tampoco en las metas abstractas de la economía, a las que suelen llamar "el país", han sido ustedes más afortunados. Un descenso del producto bruto que orilla el 3%, una deuda exterior que alcanza a 600 dólares por habitante, una inflación anual del 400%, un aumento del circulante que en solo una semana de diciembre llegó al 9%, una baja del 13% en la inversión externa constituyen también marcas mundiales, raro fruto de la fría deliberación y la cruda ineptitud.”
Dictada por el Fondo Monetario Internacional según una receta que se aplica indistintamente al Zaire o a Chile, a Uruguay o Indonesia, la política económica de esa Junta sólo reconoce como beneficiarios a la vieja oligarquía ganadera, la nueva oligarquía especuladora y un grupo selecto de monopolios internacionales encabezados por la ITT, la Esso, las automotrices, la U.S.Steel, la Siemens, al que están ligados personalmente el ministro Martínez de Hoz y todos los miembros de su gabinete. Un aumento del 722% en los precios de la producción animal en 1976 define la magnitud de la restauración oligárquica emprendida por Martínez de Hoz en consonancia con el credo de la Sociedad Rural expuesto por su presidente Celedonio Pereda: "Llena de asombro que ciertos grupos pequeños pero activos sigan insistiendo en que los alimentos deben ser baratos". El espectáculo de una Bolsa de Comercio donde en una semana ha sido posible para algunos ganar sin trabajar el cien y el doscientos por ciento, donde hay empresas que de la noche a la mañana duplicaron su capital sin producir más que antes, la rueda loca de la especulación en dólares, letras, valores ajustables, la usura simple que ya calcula el interés por hora, son hechos bien curiosos bajo un gobierno que venía a acabar con el "festín de los corruptos".
Desnacionalizando bancos se ponen el ahorro y el crédito nacional en manos de la banca extranjera, indemnizando a la ITT y a la Siemens se premia a empresas que estafaron al Estado, devolviendo las bocas de expendio se aumentan las ganancias de la Shell y la Esso, rebajando los aranceles aduaneros se crean empleos en Hong Kong o Singapur y desocupación en la Argentina. Frente al conjunto de esos hechos cabe preguntarse quiénes son los apátridas de los comunicados oficiales, dónde están los mercenarios al servicio de intereses foráneos, cuál es la ideología que amenaza al ser nacional.(5)

Programa Económico de Martínez de Hoz: Reordenamiento y racionalización del Estado.


En el plano de las empresas del Estado el propio gobierno militar llevará a cabo de la mano del Ministerio de Economía un brutal plan de achicamiento de las mismas, a través de la reducción de su personal y ajustes salariales desmedidos con el objeto de aumentar al máximo la productividad de acuerdo a la mano de obra empleada, y preparar el terreno para una futura privatización.

Se llevó a cabo – según propios comentario de Martínez de Hoz – una reforma jurídico- administrativa, contable, laboral e impositiva, dando a las empresas del Estado “libertad” para actuar como empresas comerciales, pero también creándoles las obligaciones legales que corresponden a tales (confecciones de balances e inventarios, pago de impuestos, etc).

Es necesario destacar que una de las formas de otorgarles libertad a las empresas del Estado, fue constituirlas en sociedades comerciales del Estado, permitiendo la futura incorporación de capitales privados en ellas.

Paralelamente, el gobierno militar fue eliminando los aportes del Tesoro a las mismas, las que en principio debían obtener sus recursos de la venta de sus productos o servicios, de algunos impuestos específicos y de su acceso al mercado de crédito local e internacional, llámese su salvaje endeudamiento. De esa manera, nos dice Martínez “Logramos reducir sustancialmente aunque no eliminar esos aportes. En 1976 prácticamente todas las grandes empresas estatales (catorce de ellas principalmente los servicios públicos), recibían aportes del tesoro. En 1980 siete de ellas todavía los recibieron, de los cuales sólo Ferrocarriles Argentinos y Encotel representaban cantidades relevantes.” (6)

Además fueron eliminando lo que ellos denominaban “las tarifas políticas”, reduciendo al mínimo indispensable las tarifas de los productos de las empresas públicas. Tal es así, que se llegaron a aplicar tarifas que no lograban cubrir el costo operativo.

“Evitamos así caer en la convalidación de cualquier costo operativo eliminando la necesidad de esforzarse para el logro de una mayor eficiencia. Además la elevación excesiva de precios y tarifas públicas podía llegar a crear serios problemas inflacionarios e incidir negativamente en los costos del sector privado al descolocarlo frente a la competencia internacional. Ello nos llevó a procurar lograr un equilibrio entre estas tendencias contradictorias. En el caso de algunos productos o servicios cuyo costo es relativamente menor en el país en comparación con el mercado internacional, hemos cuestionado que la empresa pública respectiva se apropie para sí ese beneficio entre el menor costo nacional y los precios internacionales que, en realidad, corresponde a la comunidad.”
De esta manera el Ministerio de Economía del Gobierno de la Junta, se jactaba de obligar a las empresas del estado a operar al costo de producción y acrecentar en forma exponencial su productividad debido a sus bajos ingresos. Las empresas públicas, ante tan adversa situación, se vieron obligadas a tomar préstamos en dólares en el mercado internacional auspiciado por la Secretaria de Programación Económica del Ministerio de Economía dirigida por Guillermo Walter Klein. Pero por desgracia de las mismas, no han recibido un solo dólar de esos créditos, los cuales quedaban en el BCRA para ser remitidos al mercado cambiario, recibiendo, si es que tenían suerte, pesos para efectuar pagos de insumos en el mercado local.

Es así como justifica José Alfredo Martínez de Hoz ese proceder en su libro: “Algunas opiniones han sido esgrimidas en el sentido que las empresas estatales no deberían recurrir al crédito, obligándose a pagar todos los gastos a través de sus recursos proveniente de la venta de sus productos o servicios. En este punto cabe aplicar a las empresas públicas el mismo razonamiento con que operan las privadas, es decir que, para cierto tipo de gasto y, sobre todo, para la inversión en proyectos o equipamiento, el crédito es indispensable para trasladar sobre un mayor período la incidencia de dicho gasto e inversión, pues el mismo beneficiará también a la comunidad durante un determinado período de años y no en un solo ejercicio fiscal.”

En cuanto al resultado operativo de las empresas del Estado, a través de todas las políticas expuestas se logró en el periodo 1976/1980– según propios palabras de Martínez de Hoz – una reducción del personal del 19% y un aumento de la productividad por persona ocupada del 50% para el conjunto de las agrupadas en la Sindicatura General de Empresas Públicas.(7)


Aplicación del Principio de Subsidiaridad. Política de Privatización.


En el programa económico de la dictadura militar dado a conocer el 2 de abril de 1976, se establecieron cuáles funciones del Estado se consideraban indelegables, y entre ellas estaban las siguientes: dictar normas generales que rijan la convivencia y el funcionamiento del país; asegurar el acatamiento a las mismas; administrar la justicia; conducir las relaciones exteriores; proveer la defensa y la seguridad.
Entre las funciones del Estado que se definieron como parcialmente delegables o susceptibles de ejecución compartida con el sector privado, pueden mencionarse las prestaciones de servicios de educación, salud, seguridad social y algunos servicios públicos especiales y obras de infraestructura.
Con respecto a las funciones de producción, se acordó que ellas en principio corresponden al sector privado y deben ser ajenas al Estado salvo casos muy excepcionales.

Puede verse como el Gobierno de facto comienza a desligarse de las actividades que, hasta esa fecha, habían sido consideradas indelegables por parte del Estado. Son todas aquellas funciones consideradas sociales que, bajo ningún punto de vista, puede el Estado desentenderse de ellas. El modelo neoliberal y su ideario, estaba logrando su cometido, a costa muerte, desapariciones y torturas.

Pero sigamos a nuestro Chicago Boys que en su libro nos dice lo siguiente:

“Dentro del cúmulo de empresas y funciones productivas que el estado mantenía al comienzo de nuestra gestión, podían diferenciarse con cierta claridad el conjunto de empresas industriales o comerciales frente a las de servicios públicos.
En cuanto a las primeras, en el período 1976/1980 se completó prácticamente el programa de transferir al sector privado, o de liquidar, todas aquellas anteriormente privadas que se encontraban intervenidas y administradas por el Estado y que habían pasado al sector público como consecuencia de su falencia o quiebra con el propósito de mantenerlas en funcionamiento bajo el argumento de preservar así una supuesta paz social. Durante 1976/1980 el Estado nacional y los Estados Provinciales se fueron desprendiendo gradualmente de estas empresas industriales y comerciales cuya administración estatal es incompatible con los principios arriba expuestos.”

El proceso de privatización de las empresas estatales, tanto productivas e industriales como de servicios públicos, ha comenzado su fase deprecatoria que culminará con el proyecto general elaborado por el capital extranjero en los años noventa. La escena se prepara, los actores (martilleros) hacen lo suyo, el protagonismo llegará con el menemismo.

En el periodo 1976/1980 se transfirieron al sector privado alrededor de 120 empresas productivas o comerciales. Además, el Banco Nacional de Desarrollo y la Caja Nacional de Ahorro y Seguro se desprendieron de sus tenencias accionarias de otras 207 empresas, cesando su participación parcialmente en otras 29.

Como nos dice Martínez de Hoz, “el programa de privatización requirió modificar innumerables disposiciones que establecían requisitos, no siempre justificados, para la venta de bienes públicos. Mediante el dictado de diversas normas se logró establecer una base jurídica que facilitará este proceso. Ello llevó un cierto tiempo, pero el camino se ha abierto y, más allá de lo ya realizado en este aspecto durante nuestra gestión, la acción futura puede entonces ser mucho más ágil.”

Una de las medidas jurídicas adoptadas para permitir la participación de capitales privados en empresas anteriormente estatales, fue transformar a éstas en Sociedades del Estado, donde se le permitiera la participación accionaría al capital privado, quizás respetando la mayoría del 51% estatal.

También se han realizado importantes acciones de privatización periférica. Estas consistían en la transferencia a empresas privadas de la mayor cantidad de obras y servicios públicos antes desarrollados por empresas del Estado, a través de diversas formas contractuales. Se han realizado privatizaciones importantes de la inversión en las áreas de petróleo, gas natural y licuado, transporte marítimo y fluvial, ferrocarriles, autopistas, obras de conservación viales, puertos e instalaciones para el almacenaje y embarque de granos. En ciertas esferas, como la exploración y explotación de hidrocarburos, la actividad privada, que en 1976 tenía escasa relevancia, alcanzó en 1980 a abarcar casi un 40% de la misma. Se ha dejado también, sin efecto el monopolio estatal de la comercialización de productos derivados del petróleo que se había implantado en 1974. También se resolvió que la futura ampliación de la capacidad de refinería en el país debe ser encomendada al sector privado.

Vemos como la política económica del Golpe cívico – militar de 1976 tuvo un claro objetivo económico, transnacionalizar la economía argentina como sea posible, y a torturas, muertes y desapariciones. Reducir el tamaño y las funciones del Estado, consideradas hasta ese entonces en indelegables, especialmente las referidas al manejo de empresas, y reconvertir la estas funciones al designio de las exigencias genocida del capital transnacional.

Grupo Editorial "Al Dorso"
Enero 2007

Verdades y mentiras sobre la disminución de la deuda argentina

La deuda crece ¿Pero es más manejable?

Cuando se habla de deuda externa se suele confundir los términos con deuda pública y deuda privada. Es por ello que la deuda externa puede disminuir en los últimos años, pero de ninguna manera significa que la deuda pública, la que debemos todos los argentinos, esté disminuyendo. Por el contrario el peso de la deuda pública es mayor a pesar de disminuirse la deuda externa.

En las últimas semanas se ha informado en varios periódicos que la deuda externa argentina ha disminuido en el año 2006 cerca de 10.000 millones de dólares. De los U$S 115. 596 millones existentes a septiembre del año 2005, se ha pasado a unos 107.818 millones en septiembre de 2006. La baja interanual se produjo por la cancelación de la deuda con el Fondo Monetario Internacional (FMI), en enero pasado.

Pero este martes 2 de enero, en la sección económica del diario la Nación aparece una nota de Alejandro Rebossio, que titula “La deuda crece pero es más manejable”. En esa nota podemos observar que se habla que la deuda argentina es de unos 132.000 millones de dólares, y que en el último año la misma se ha acrecentado en unos 4.000 millones de dólares. La idea no es marear con los números, pero sí aclarar, porque a simple vista pareciera que hay errores en las noticias cuando en verdad no los hay.

Lo que sucede, es que debemos conceptualizar que se entiende cuando hablamos de Deuda Externa. Que diferencias existe cuando se habla de Deuda Pública o de Deuda Privada.

Deuda Pública
Lo que debemos los argentinos, el Estado Argentino, es lo que se denomina Deuda Pública. Son aquellas obligaciones que asume el Estado Argentino con determinados sujetos (Organismos Internacionales de Créditos, Países, Personas Físicas o ideales, etc). Cuando un Estado se endeuda, recurre a lo que se denomina crédito público. El crédito público es la capacidad que tiene el estado para endeudarse, obtener financiamiento y cubrir sus gastos. Al recurrir al crédito público, entran en juego un conjunto de normas, organismos, recursos, contratos, agentes, que conforman todos juntos el Sistema de Crédito Público. Al hacer uso del Crédito Público, el Estado contrae obligaciones contractuales con quienes le prestan (acreedores). Estas obligaciones son denominadas en conjunto “Deuda Pública”. Al contraer la Argentina deuda, por ese préstamos recibido, el Estado afronta obligaciones denominadas “Servicio de la deuda pública”, que consisten en cancelar o refinanciar amortizaciones del capital, intereses, comisiones y gastos de la operación . El estado, entonces, busca atender las necesidades de financiamiento del presupuesto nacional y administrar adecuadamente la deuda contraída, en tiempo y forma convenido.
La deuda pública del Estado Argentino (y aquí si el Estado es el Pueblo) al tercer trimestre del 2006 es de 132.000 millones de dólares según los establece oficialmente el Ministerio de Economía. Ahora bien, esa cifra no es del todo cierta, ya que falta contabilizar los 26.000 millones de dólares de deuda que no ingresó al canje y que todavía sigue pendiente de pago. Por lo cual, la deuda pública argentina es de por lo menos unos 158.000 millones de dólares, y no 132.000 como nos dice el Ministerio de Economía, alrededor del 85% del PBI del país.


Deuda Externa

Ahora bien, cuando hablamos de la deuda de todos los argentinos, nos referimos a la deuda pública, la que debe el Estado. Pero esta deuda pública se puede clasificar jurídicamente en Deuda Pública Interna y Deuda Pública Externa.

Según la Ley de Administración Financiera 24.156 en su artículo 58 establece que el criterio de clasificación para la distinción entre ambas reside en dónde es exigible el pago de lo adeudado. Es así que, por Deuda Pública Interna, se entiende aquella cuyo pago es exigible en el territorio nacional, y por Deuda Pública Externa es aquella cuyo pago puede ser exigible en el exterior.

En definitiva, cuando la prensa habla de deuda pública interna, podemos decir que es aquella deuda emitida en pesos. Y cuando se refiere a deuda pública externa, aquella emitida en dólares. Cabe aclarar, que la prensa no siempre adopta strictu sensu la clasificación jurídica dada por la ley.

Pero cuando los medios titulan que la deuda externa ha disminuido en el último año hasta llegar a unos 107.000 millones de dólares, se refieren a la deuda emitida en dólares, tanto pública como privada.

La Deuda Privada, es aquella deuda contraída por sectores privados de la economía. No es parte de la deuda del Estado Argentino.

Y resulta entonces, que la deuda externa, (Pública y privada) sí ha disminuido. Pero esto no quiere decir que la deuda del Estado Argentino haya disminuido. Disminuye su deuda pública externa, pero aumenta su deuda pública interna.

- Deuda Pública Argentina: 158.000 millones de dólares
Interna: 53.000 millones de dólares emitida en pesos.


- Deuda Privada: 47.417 millones de dólares



Pero más allá de estas aclaraciones, con respecto a los números de la deuda pública argentinas existen verdades y mentiras que hacen falta esclarecer. Todavía en este tema el Gobierno guarda un silencio sepulcral.

Grupo Editorial "Al Dorso"

Enero 2007

El primer mundo se alimenta de nuestros niños

Muchas son las personas que cuando quieren mencionar un país en serio, una sociedad honesta, los nombres de los países primer mundistas inunda la escena. Países que se alimentan de nuestra sangre, de nuestros alimentos y la salud de nuestros niños, jóvenes adultos y ancianos.



El fin de la guerra fría, trajo como consecuencia la arrogancia del capital transnacional, con la consolidación de su mejor gendarme, el imperio norteamericano. El derrumbe de un mundo bipolar no trajo beneficios a la humanidad, por el contrario la injusticia se agravó, la explotación se fortaleció. La hipocresía de los sectores medios sigue considerando que países como Suiza son los ejemplos de sociedades a seguir. País letrina, que esconde en sus arcas el dinero sucio del gran Capital, y la sangre de quienes lo laboraron.

De los mas de 6228 millones de personas que habitan este planeta, 1200 millones viven en los países industrializados, 5028 millones viven en los países denominados en desarrollo.

Sin embargo, pese a albergar el 80% de la población, los países pobres concentran tan solo el 20% de la riqueza mundial.

La humanidad necesita para satisfacer sus necesidades elementales, la insignificante cifra de 80.000 millones de dólares. La mitad de lo que paga América latina en concepto de servicios de deuda por año, o apenas el 5 % de lo que paga por año el tercer mundo en concepto de servicios de sus deudas.

El mundo unipolar, no ha mejorado en nada la situación de miseria a la que ha sido condenado todo el tercer mundo por la disputa imperialista del breve siglo XX. Y la hipocresía de una burguesía lacaya, no nos condenara a la ignorancia de creer en ajenos espejitos de colores.

El primer mundo es el mayor responsable de nuestras desgracias, y es hora de hacérselos notar a ellos, y a la tilingada de nuestra clase media que no tiene donde caerse muerta, pero insiste en comprar ilusiones al proxeneta de la esquina. Es hora que esta mierda maloliente, que es el Tercer Mundo, tome lo que es suyo por las buenas, si se puede, o por las malas como debe ser.

Grupo Editorial “Al Dorso”

Inflación y Deuda Pública

Argentina: El peso de la inflación en la deuda del Estado

El propósito de este trabajo es analizar la relación hoy existente en la Argentina entre Deuda e Inflación. Este tema es particularmente importante porque el aumento del Índice de Precios Consumidor (IPC) - que mide la Inflación Minorista - se transmite automáticamente a gran parte de la Deuda del Estado por la indexación de títulos públicos nominados en pesos.

De allí que la preocupación del Gobierno Kirchner en frenar las presiones hacia el incremento de precios no sólo se explica por sus consecuencias sobre la Economía en general sino también, y muy especialmente, por su incidencia en las Finanzas Públicas.

I. CAUSAS DEL REBROTE INFLACIONARIO.
La Inflación se define comúnmente como el aumento generalizado y sostenido de los precios en el tiempo; y presenta una característica central: la distorsión de los precios relativos.Ello significa que, si bien la tendencia general y continuada es al incremento de precios, no todos estos precios aumentan al mismo tiempo ni en la misma proporción, de modo que se produce un crecimiento asimétrico o desparejo de los mismos, que conlleva naturalmente - además de las diversas maniobras especulativas que se dan en este contexto - un permanente desajuste estructural por la búsqueda de equiparación entre las variaciones de precios de bienes y servicios en el Mercado.
La tradicional espiral entre precios y salarios es solamente una entre estas distorsiones de precios que se registran en la Economía; siendo, por otra parte, que tales actualizaciones de salarios - salvo casos de prodigalidad política - no son la causa sino la consecuencia de los aumentos de precios ya producidos. Pero, insistimos, la clave de la Inflación - usualmente omitida en los trabajos de difusión acerca de los procesos inflacionarios - está en la distorsión de los precios relativos. Este punto es importantísimo porque muchas veces no se lo tiene en cuenta cuando se analizan las causales y el mecanismo de retroalimentación de la Inflación. La identificación del origen y los rubros clave que motorizan el proceso inflacionario en la Argentina de hoy deviene así una cuestión fundamental para entender lo que está pasando con el rebrote de la Inflación local.

¿Cuáles son las CAUSAS de la actual presión inflacionaria en la Argentina?
Sin perjuicio de poder profundizar casi ilimitadamente en esta materia, podemos identificar, en principio, TRES CAUSALES CENTRALES PROPIAS DEL REBROTE DE LA INFLACIÓN EN LA ARGENTINA DE HOY, QUE SON: 1. LA MACRO-DEVALUACIÓN DEL 2002 Y SU CORRELATO EN EL ARRASTRE DE LA INFLACIÓN PRESENTE, 2. LA INDEXACIÓN DE DEUDA PÚBLICA POR CER, Y 3. LA EMISIÓN MONETARIA PARA SOSTENER EL TIPO DE CAMBIO.

Vamos a analizar brevemente cada uno de estos tres componentes:

1. DEVALUACIÓN E INFLACIÓN.
El principal "éxito" funcional de la macro-devaluación producida en el año 2002 - como forma de salida de la Convertibilidad - consistió en haber logrado la contención de un proceso hiperinflacionario interno que hubiera llevado al descontrol de las variables de la Economía.
En los hechos, se trató del pasaje de una Política de Tipo de Cambio Fijo con Moneda sobrevaluada (el régimen artificial de la paridad peso-dólar 1:1) a una Política de Tipo de Cambio Variable o Flexible (con intervención del Banco Central) y Dólar Alto, que ha llevado a una suerte de nueva paridad 3:1.El logro esencial del abandono de la Convertibilidad fue así producir esta gran devaluación con un traslado limitado o controlado a la inflación interna.
Tal proceso fue desarrollado con el Dr. Lavagna al frente del Ministerio de Economía (bajo las administraciones Duhalde y Kirchner), como verdadera experiencia piloto a nivel internacional, ya que los antecedentes de las devaluaciones de Brasil (Enero/1999) y Rusia (Agosto /1998) no tuvieron la magnitud ni el alcance que se dio en la Argentina con la Crisis de Deuda del 2001.Aquí el objetivo central dentro del mecanismo de salida de la Convertibilidad - después de haber declinado las opciones de Dolarización y de Segunda Moneda - era necesariamente contener el efecto inflacionario de la gran devaluación.
Y ello se logró en nuestro país, con un costo altísimo: la fuerte caída inicial del Producto Bruto Interno (PBI), el aumento masivo del desempleo, el paso de más de la mitad de la Población debajo de la Línea de Pobreza, la más brutal caída del Salario Real de la Historia Económica Argentina, la interdicción de las cuentas bancarias (corralito) y la pesificación asimétrica de los depósitos y plazos fijos en dólares (corralón), entre otras medidas drásticas adoptadas al margen de la seguridad jurídica; todo ello bajo un régimen de Emergencia Pública dictado por el Congreso, que delegó facultades especiales de todo tipo al Poder Ejecutivo (facultades éstas que todavía siguen vigentes).
El "éxito" gubernamental a que nos referimos fue entonces el logro de un esquema de salida de la Convertibilidad diseñado con varios fines básicos; fundamentalmente tres: 1. Estabilizar el valor del dólar (determinando una nueva paridad, semi-fija, con el peso), 2. Instaurar una nueva política de Tipo de Cambio Alto (favorable a las Exportaciones y también a los recursos del Estado por Retenciones), y 3. Re-estructurar la Deuda en default (a través del Megacanje de Junio/2005) para volver al Mercado Internacional de Capitales (lo que, en buen romance, significa volver a endeudarse).
Pero todo este esquema depende del grado en que el Gobierno pueda sostener el valor de la Moneda, es decir, de la medida en que pueda controlar el rebrote de la Inflación.
Actualmente, las principales presiones inflacionarias devienen de la distorsión de precios relativos que pugnan por establecer nuevas relaciones de valor en Bienes y Servicios, de los aumentos graduales de Tarifas en los Servicios Públicos Privatizados, del recupero parcial de Jubilaciones y Salarios Reales, de los resultados discutibles de los Acuerdos de Precios sectoriales, etcétera; pero también de la gravitación de la inflación en el Gasto Público y, particularmente, de la incidencia de la Inflación sobre la Deuda del Estado, así como de la Política Monetaria, Cambiaria y Financiera del Banco Central (BCRA).

Aquí SE SOSLAYA QUE LOS EFECTOS DE LAS MEDIDAS FINANCIERAS ESTÁN DETERMINANDO LA NUEVA PRESIÓN INFLACIONARIA MÁS QUE LOS EFECTOS DE LAS MEDIDAS ECONÓMICAS.

Del lado económico, tales efectos son conocidos y comentados, pero del lado financiero no lo son tanto ni debidamente resaltados.
Si tomamos la evolución de los Índices de Precios desde la salida de la Convertibilidad hasta la Actualidad - período Diciembre/2001 a Marzo/2006 - tenemos que los Precios Mayoristas crecieron más del doble que los Precios al Consumidor: aproximadamente 172 % contra 79/80.
Esto implica que existe una presión de tipo "Inflación reprimida" en la Actividad Económica - dada por la brecha entre indicadores de precios mayoristas y minoristas que mantiene abierta una permanente amenaza potencial hacia el recupero en la disparidad de precios relativos.
Paralelamente, desde el punto de vista del Gasto Público, si bien la Inflación "ayuda" al Gobierno a través de la mayor recaudación del IVA y otros impuestos, la misma inflación supone una presión de aumento sobre los Gastos Públicos en general y también - muy particularmente - en el aumento de parte de la Deuda del Estado y sus Servicios.

II. EL PROBLEMA DE LA DEUDA PESIFICADA.

Vamos a considerar acá el segundo punto de las principales causales propias citadas del rebrote inflacionario en la Argentina hoy:

2. LA INDEXACIÓN DE DEUDA PÚBLICA POR CER.
Conforme las cifras oficiales del Ministerio de Economía al 31.12.05 la Deuda Pública Total de la Argentina era entonces de unos 152.200 MD (*). Este importe es discutible, ya que falta agregar los intereses que se capitalizan por anatocismo - tanto los pactados en el Megacanje Kirchner de Junio/2005 como en los restantes títulos que no pagan la totalidad de los Intereses Devengados por año - y que pasan los 12.000 MD. (1)
Tampoco se incluye el peso de las Unidades Ligadas al Crecimiento del PBI (UL PBI), que según un estudio de Mario Cafiero y Javier Llorens llegaría a casi 30.000 MD, a moneda constante, en todo el período de reestructuración de la deuda en default.(2).
Y no se hace mención alguna a la potenciación por Inflación de la Deuda Pública en pesos, que está creciendo por el equivalente de más de 5.000 MD por año.
Ateniéndonos a los cálculos más bajos o favorables al Gobierno, tendríamos así que el stock de Deuda Pública hoy estaría realmente por lo menos en el orden de los 160 a 170.000 MD (los 152.000 declarados más los 12.000 de intereses capitalizados por anatocismo más los 5.000 MD de Capital ajustado por Inflación del primer año).
Como la Tasa de Interés promedio ponderada de la Deuda Pública sería superior - también como mínimo - al 5 % anual (producto de tomar la tasa oficial del 3.6 % y adicionarle la incidencia del aumento por indexación de la base de Capital; e incluyendo la de los bonos no ingresados en el Megacanje, que siguen generando intereses mayores al 11 %) el importe de los Intereses Devengados (no pagados) por año sería del orden de los 8.000 MD (160.000 x 0.05), siempre como mínimo.

8.000 MD DE INTERESES POR AÑO SON APROXIMADAMENTE 22 MD POR DÍA: CASI UN MILLÓN DE DÓLARES POR HORA QUE PASA DE NUESTRA VIDA.

Esto es lo que le cae a la Argentina solamente por concepto de Intereses, porque los vencimientos de Capital - que no se cancelan por amortización sino que se renuevan en su totalidad (roll over contínuo de las obligaciones públicas) oscilan entre los 20 y los 13.000 MD por año, según como se tome el Perfil de Vencimientos de la Deuda.
Si se considera la diferencia entre los Intereses Devengados - 8.000 MD - y los previstos a pagar según el Presupuesto 2006 - 3.500 MD - tenemos así que se capitalizarían por anatocismo unos 4.500 MD por año.
Pero volvamos a nuestro punto de la DEUDA PESIFICADA.
Al 31.12.05, según cifras oficiales, la Argentina tenía aproximadamente el 40 % de su Deuda Pública en pesos: 62.200 MD sobre el total declarado de los 152.200.Estrictamente hablando, se trata en realidad de obligaciones en pesos por algo más de 186.000 MS, que equivalen a los 62 mil millones de dólares citados. La mayoría de esta Deuda - 53.600 MD - se ajusta por CER (el Coeficiente de Establización de Referencia), un indicador que corresponde a la Inflación pasada).Con un ritmo de Inflación de dos dígitos (que no baja del 10 %), ello significa que la Deuda Pública en pesos crece automáticamente por el equivalente a más de 5.400 MD por año (53.600 x 0.10).Como en el 2005 el Índice de Precios Minoristas (IPC, equiparable al CER) fue de 12.3 %, el aumento producido en el stock de Capital habría sido así de 6.600 MD (53.600 x 0.123).Es decir, que SOLAMENTE POR INDEXACIÓN DE LA PARTE DE DEUDA EN MONEDA LOCAL EL ESTADO ARGENTINO VE AUMENTAR INERCIAL O AUTOMÁTICAMENTE EL STOCK DE SU DEUDA PÚBLICA ENTRE 5 Y 6 MIL MILLONES DE DÓLARES POR AÑO.
Según datos del Ministerio de Economía recogidos en un artículo periodístico, como consecuencia del reajuste por CER la Deuda del Estado Argentino se incrementó en unos 15.200 M$ (5.200 MD) solamente en 9 meses durante el año 2005: entre Abril y Diciembre.(3)
POR CADA PUNTO QUE AUMENTA LA INFLACIÓN (1 % CER) LA DEUDA CRECE UNOS 1.600 MS (MÁS DE 500 MD).

A este gravísimo problema de la Deuda Pesificada (que obviamente es de carácter acumulativo) se suman los ya citados de la Capitalización de Intereses - otros 4.500 MD anuales - y a esto hay que agregarle el peso (también creciente) del monto real de las Unidades Ligadas al Crecimiento del PBI (UL PBI), que para este año implican desembolsos por más de 550 MD (más otros 550 por compromiso de recompra anticipada de bonos).
Estos tres conceptos - Capitalización de Intereses, Indexación de la Deuda Pesificada y Adicional por UL PBI - unidos a la incapacidad de pago del Capital y de la totalidad de los Intereses Devengados constituyen, en la practica, los principales "agujeros negros" de la supuesta Solvencia Fiscal de la Argentina.

III. COSTO FINANCIERO DE LA POLÍTICA CAMBIARIA.

Este punto corresponde a la tercera de las causales propias del rebrote de la Inflación en la Argentina de hoy, citada más arriba.

3. LA EMISIÓN MONETARIA PARA SOSTENER EL TIPO DE CAMBIO.
Toda esta carga adicional de la Deuda que estamos analizando - de magnitud no cuantificada oficialmente pero de gravedad extraordinaria - representa el principal factor de aumento que está pesando hoy en el Gasto Público, ya sea que los Servicios de la Deuda se abonen o que se sigan capitalizando sistemáticamente como hasta ahora, conformando otra vez una "bola de nieve" tan impagable como la Deuda misma.
Pero a este costo directo sobre las Cuentas del Estado a través del Ministerio de Economia - que se muestran en el Presupuesto del Ejercicio - hay que agregarle el costo financiero cuasi-fiscal del Banco Central de la República Argentina (BCRA), que incide y determina la existencia de otra Deuda paralela aquí, ligada a la Política Monetaria, Cambiaria y Financiera del Gobierno a través del BCRA. Y que pesa y determina la nueva Inflación en forma tanto o más peligrosa que la primera.Cabe destacar que esta Deuda del BCRA - los mismo que las Deudas del Consolidado de Provincias y Municipios, y la de los Fondos Fiduciarios - no figura dentro de los 152.000 MD (ó 160/170.000, según cómo se lo calcule) de la Deuda Pública Total del Estado según publica el Ministerio de Economía.
En el caso del Banco Central la cosa tiene un sesgo particularmente preocupante.
Ocurre que la Argentina post-Convertibilidad ha entrado en un círculo vicioso "perfecto" de nuevo Endeudamiento Público fiscal (del Estado Central) pero también cuasi-fiscal (del BCRA) - bajo un esquema ahora institucionalizado junto con el Megacanje Kirchner de Junio de 2005 - y que puede sintetizarse así:

1. El BCRA emite dinero sin respaldo para comprar dólares, que se utilizan para sostener la Política de Tipo de Cambio Alto y acumular reservas excedentes que se aplican a pagos extraordinarios de la Deuda Externa (como el caso de los 9.530 MD abonados al FMI el 3.3.06).

2. La mayoría de esa inyección de fondos en pesos, que aumenta la Base Monetaria, luego el propio BCRA la absorbe o "esteriliza" colocando Letras y Notas en el Mercado Financiero (LEBAC y NOBAC), por las cuales paga Interés bajo forma de diferencial de precios; y

3. Estas Letras son renovadas contínuamente - en forma semanal - con un grupo de grandes bancos compradores de los títulos, pagando el BCRA tasas cada vez más caras y reciclándose las deudas a plazos cada vez más cortos.
Las últimas colocaciones de LEBAC lo fueron con Tasas de Corte del 7 % a 90 días y con un horizonte de tiempo promedio en materia de renovación entre 2 y 3 meses; y las que se emiten a un año están dando un rendimiento al inversor (esto es, un costo para el Banco del Estado) del 11.45 %. A su vez, las NOBAC - que se emiten con plazos mayores a un año - se colocan a Tasa BADLAR más 6 %, lo que representa una tasa total del orden del 12.5 % anual. Todo esto significa que, por carácter transitivo, LA ARGENTINA SE SIGUE ENDEUDANDO PARA COMPRAR DÓLARES (una parte de los cuales, a su vez, va destinada a pagar Deuda).
Según datos del BCRA al 10.5.06 el stock de LEBAC es de 29.100 MS (casi 10.000 MD); y su tendencia va en aumento de montos, incremento de tasas y reducción de los plazos de colocación: una combinación cada vez más peligrosa. El aumento de la cantidad de dinero emitido para comprar dólares presiona sobre la Base Monetaria en forma inflacionaria y entonces EL GOBIERNO INCURRE EN LA PRÁCTICA PERVERSA DE APELAR A MEDIDAS ECONÓMICAS (Acuerdos de Precios, limitaciones salariales y jubilatorias, acotamiento de Gastos Públicos, etc.) PARA PALIAR LOS EFECTOS DE SU POLÍTICA MONETARIA, CAMBIARIA Y FINANCIERA, QUE ESTÁ DISEÑADA EN FUNCIÓN DE LA DEUDA.
Además, con la emisión de bonos en pesos ajustados por Inflación, el Gobierno está concediendo un irritante PRIVILEGIO DE INDEXAR LAS DEUDAS FINANCIERAS DEL ESTADO MIENTRAS SE MANTIENE LA PROHIBICIÓN DE ACTUALIZAR VALORES POR INFLACIÓN EN EL RESTO DE LAS OPERACIONES ECONÓMICO-FINANCIERAS. ESTA ASIMETRÍA POR TRATAMIENTO PREFERENCIAL DE LA DEUDA SOBRE TODO OTRO RUBRO DEL GASTO PÚBLICO, UNIDA A LA APERTURA DE UNA "VENTANILLA" PARALELA DE ENDEUDAMIENTO A TRAVÉS DEL BCRA, POTENCIA EL CRECIMIENTO DE LA DEUDA Y SU PESO SOBRE EL PANORAMA DE PRESIONES INFLACIONARIAS DERIVADAS DE CAUSALES FINANCIERAS MÁS QUE ECONÓMICAS.
Con todo esto (Deuda de la Administración Pública y del Banco Central) se va generando cada vez más una "combinación explosiva" que tarde o temprano - por el momento, en un futuro impredecible - va a desembocar inexorablemente en una nueva Crisis de Deuda, con sus características y sus "recetas" de siempre: nuevas reestructuraciones de las obligaciones bajo condicionamientos más sofisticados, realizadas ya sea en "dosis" pequeñas o graduales o bien a través de grandes megacanjes. Y estas reestructuraciones - producto de la Crisis permanente de la Deuda por manifiesta incapacidad de pago de la Argentina - serán, otra vez, presentadas ante la Opinión Pública como supuestos éxitos de negociación del gobierno de turno, como ocurrió con los Acuerdos de Nueva York de 1985/87 bajo la administración Alfonsín, el Plan Brady de 1992/93 bajo la administración Menem, el Megacanje de Junio/2001 bajo De la Rúa-Cavallo y ahora con el Megacanje Kirchner de Junio/2005.

ES EL MITO DEL ETERNO RETORNO APLICADO A LA LÓGICA DE LA USURA QUE RIGE EL SISTEMA DE LA DEUDA PÚBLICA.
LA TASA DE INTERÉS COMO FACTOR DE INFLACIÓN.

Un último punto a tratar, para redondear este análisis de las relaciones muy especiales entre Deuda e Inflación. Es paradójico - por no decir sintomático - que la Tasa de Interés es considerada comúnmente un instrumento para frenar la Inflación cuando, por el contrario, su efecto inmediato es presionar en forma inmediata sobre la Inflación.
Este asunto es muy largo y discutible pero, en lo que toca a nuestro tema de la relación entre Inflación y Deuda cabe resaltar lo siguiente:

1. Cuando el Estado sale a colocar Bonos Públicos está ofreciendo Tasas de Interés relativamente altas que inciden en la Economía en forma general y fijan, en la práctica, un "piso" a las tasas de los mercados financieros.
2. Por otra parte, al tomar fuertes sumas de dinero en la plaza - que le son prestadas por un grupo limitado de grandes bancos (que actúan, en la práctica, en forma cartelizada) - el Estado resta capacidad prestable a esos bancos para dar créditos al Sector Privado, presionando adicionalmente la suba de las tasas de interés.
3. Como para las Empresas el Interés es un Coste - el principal y más grave costo de las compañias es precisamente el Coste Financiero - este coste se traslada, como todos los "insumos", directa o indirectamente a los Precios. Con lo cual aumenta la presión inflacionaria sobre precios de Bienes y Servicios en el Mercado.
Y como los tiempos de las Finanzas (tasas de corto plazo, descubiertos, operaciones inter-bancarias, especulaciones bursátiles y todo tipo de inversiones financieras) son siempre mucho más rápidos que los tiempos de la Economía, la incidencia del aumento de las Tasas de Interés derivada de la Política de Endeudamiento Público repercute así en forma cuasi-inmediata en la actividad económica en general y contribuye gravemente a la presión inflacionaria.
DADO QUE EL ESTADO - A TRAVÉS DE SU DEUDA PÚBLICA - FIJA DE ESTE MODO EL "PISO" DE LAS TASAS DE INTERÉS DEL MERCADO, CON ELLO DETERMINA TAMBIÉN UNO DE LOS PRINCIPALES FACTORES DE INFLACIÓN EN LA ECONOMIA.
Y DE ESTE MODO LA DEUDA PÚBLICA SE TRADUCE EN INFLACIÓN; Y LA INFLACIÓN INDEXA LA DEUDA PÚBLICA EN PESOS Y AUMENTA EL COSTE FINANCIERO DEL SECTOR PRIVADO, CON LO QUE EL CÍRCULO VICIOSO DE LA DEUDA SE CONSOLIDA SOBRE LAS FINANZAS PÚBLICAS Y LA ECONOMIA NACIONAL EN SU CONJUNTO.



Héctor Giuliano


(*) Abreviaturas: M-Millones, D-Dólares y $-Pesos
(1) Sobre estos puntos pueden consultarse tres trabajos recientes del Autor - todos en www.eltraductorradial.com.ar - Traductor Gráfico - que son los siguientes: El Megacanje Kirchner: Balance y Perspectivas (14.2.06), El Quantum de los Intereses de la Deuda Pública (25.10.05) y El verdadero monto de la Deuda Pública (17.10.05).
(2) Trabajo de Mario Cafiero y Javier Llorens (que todavía no ha sido editado formalmente) en el Anexo III: La triplicidad del Ministerio de Economía en la cuestión de la Deuda, dentro del estudio titulado El FMI y la debacle argentina 1976-2003.
(3) Artículo de Ismael Bermúdez en Clarín del 9.4.06 titulado Ya está en pesos cerca de la mitad de la Deuda Pública (página 20).